Historia

Antecedentes históricos

A mitad del siglo XIX surgen en Francia de forma organizada una serie de experiencias originadas en la creciente preocupación de la Iglesia por la situación de las clases trabajadoras, fundándose en dicho país los primeros Círculos Católicos de Obreros.

En Uruguay, surge esta idea del entonces empleado de comercio, Tomás María Parodi,  preocupado por la suerte de trabajadores como él, especialmente en lo referente a los cuidados de la salud, que eran atendidos precariamente por el Hospital de Caridad. Parodi le plantea la idea al sacerdote italiano Pbro. Andrés Torrielli Teniente Cura de la Matriz y juntos entusiasman en el emprendimiento a Juan O´Neill y al entonces estudiante de medicina Luis Pedro Lenguas.  En 1884, conociendo de las experiencias francesas y las que llevó adelante en España con Monseñor José María de Urquinaona, el Padre Torrielli presenta al Obispo de Montevideo, Monseñor Inocencio María Yéregui, un proyecto para la fundación del Círculo Católico de Obreros en el Uruguay.  Se aprueba y se concreta la fundación el 21 de Junio de 1885 donde Juan Zorrilla de San Martín (llamado el poeta de la patria) mociona como primer Presidente a Don Fco. Bauzá (distinguido docente, gran orador, legislador, Ministro de Estado y Diplomático).

La misión cristiana y solidaria bajo la Doctrina Social de la Iglesia, era ayudar a los más desamparados. Bajo esa consigna se luchó, entre otras cosas, por la jornada laboral de 8 horas, por el descanso semanal y por la protección de los trabajadores. Pioneros también en la creación de las Cajas Populares y las Escuelas Nocturnas.



Dr. Luis Pedro Lenguas (1862 - 1932)


Fundador y Presidente del Círculo Católico de Obreros (1897 / 1921-1923) y  primer Presidente del Consejo Superior de los Círculos Católicos de Obreros del Uruguay (1900 - 1918)

Lleva su nombre el Sanatorio Central de la Institución.

Médico de relevante  y abnegada actuación. Todo su prestigio fue el producto del trabajo y la capacidad.

La ley del trabajo fue su ley, para hacer que su vida fuera una clarísima experiencia, con fuerte vocación de la profesión de la Medicina y la Cirugía, en las que culminó con extraordinarias experiencias, que le hicieron admirable a sus colegas.

En el campo de la Acción Católica, le cupo un prominente lugar. Le dio a la Causa de su ideología mucho de su juventud, que discurrió en organizaciones piadosas y sociales, destacándose por sus iniciativas democráticas, adelantándose a los tiempos de las organizaciones proletarias.

En este terreno fueron sus principales preocupaciones, los Círculos Católicos de Obreros, a los que conjuntamente con Bauzá y otros, dio su aliento generoso de su contribución material e intelectual; la prensa para la clase humilde, le inspiró la fundación de “El Amigo del Obrero”, que realizó en compañía del Padre Tomás Camacho, más tarde Obispo de Salto, el Padre Luis Hargain y el Dr. Miguel Perea.

La enseñanza popular tuvo en él, un propulsor ardiente, con todos los beneficios de su voluntad hacedora, en los tiempos activos de Mons. Mariano Soler.

Los éxitos de su profesión de cirujano, transportaron su nombre a las más famosas clínicas del mundo.

Con la misma devoción, con igual desinterés, sirvió al país representándolo oficialmente en muchos congresos internacionales. Colaboró con la Comisión de Caridad, ejerció la Dirección de una de las Salas del Hospital de Caridad (Maciel), e integró el Consejo del Patronato de Delincuentes y Menores.

Promovió y llevó a cabo las relaciones de Reciprocidad con los Círculos Argentinos, contando con la colaboración del Padre Grotte.

El problema de la desocupación fue otra de sus preocupaciones e inició las gestiones para la instalación de una Oficina de Trabajo.